EL FANTASMA
DE LUIS BUÑUEL
“Si fuéramos capaces de devolver
nuestro destino al azar y aceptar sin desmayo el misterio de nuestra
vida, podría hallarse próxima una cierta dicha, bastante semejante
a la inocencia”. Luis Buñuel
El fantasma de la libertad es una obra característica del último periodo
creativo de Luis Buñuel —se trata de su penúltimo filme. El título,
explica Buñuel con incisiva ironía, se trata de un guiño, una extraña
forma de colaboración entre Karl Marx y el propio cineasta: la libertad
como una fantasmagórica ilusión, nunca consumada en el ámbito de
los asuntos humanos, pero simultáneamente la libertad como un fantasma
cuya incesante búsqueda desafía perpetuamente al poder establecido.
De hecho, desde su inicio el filme se ocupa del problema de la libertad
desde una perspectiva histórica y social determinada: el fusilamiento,
que claramente reproduce el célebre cuadro de Goya sobre el del 3 de
mayo de 1808, de un grupo de patriotas españoles por las tropas de
ocupación napoleónicas. Buñuel nunca fue demasiado optimista al respecto:
la libertad, primero sometida por los códigos morales y religiosos,
se encuentra constantemente acosada por el poder al que desafía constantemente,
como se ha dicho ya. Buñuel volverá más tarde sobre el tema de la
libertad, desde otra perspectiva —la del creador.
Filme personalísimo, El fantasma de la libertad
narra una serie de historias inconexas únicamente enlazadas por el
mero capricho del azar y la casualidad; pero a diferencia de otros ejercicios
narrativos de igual naturaleza, no hay nada en última instancia que
una íntimamente a todas las historias, pues se trata de episodios independientes
que no tienen resolución alguna como totalidad. Es una celebración
del azar y la casualidad, como señala un personaje del filme, que
va reuniendo a todos los personajes a lo largo de la historia; sin embargo
no se trata de un planteamiento gratuito, el propio Buñuel reivindica
en sus memorias la primacía de la casualidad sobre la causalidad y
la necesidad en el universo: “La casualidad es la gran maestra de
todas las cosas. La necesidad viene luego. No tiene la misma pureza.”
A continuación, según Buñuel, apenas aparecen las sociedades humanas,
estas se empeñan en combatir precisamente a la casualidad y el azar
-que en última instancia determina incluso nuestro propio nacimiento,
en ese encuentro fortuito entre un óvulo y un espermatozoide entre
millones- por medio de leyes, convenciones sociales y costumbres. A
pesar de ello, el azar persiste, dice Buñuel, porque “nunca totalmente
aniquilado, vivo y sorprendente, trata de acomodarse a la necesidad
social”, de ello se desprende una consecuencia de grandes dimensiones:
si el azar rige el universo y no una serie de reglas predeterminadas,
necesarias y suficientes, el universo es entonces esencialmente inexplicable,
de ahí que para el azar y el misterio sean fenómenos inseparables
y codependientes. Para Buñuel, la imaginación -libertad total del
hombre- ocupa un lugar privilegiado en un universo que no puede ser
explicado en última instancia: “La imaginación es nuestro primer
privilegio. Inexplicable como el azar que la provoca. Durante toda mi
vida me he esforzado por aceptar, sin intentar comprenderlas,
las imágenes compulsivas que se me presentaban”, para luego concluir,
a tono con el filme, que la libertad sólo existe en los territorios
de la imaginación.
Aunque el propio Luis Buñuel nos ha prevenido contra
la tentación de tratar de explicarlo y explicar sus creaciones a partir
de símbolos y motivos recurrentes, es posible encontrar episodios altamente
ilustrativos de los temas que obsesionaron durante toda la vida al cineasta:
por ejemplo, en el fondo del discurso del profesor en la academia
de policía yacen las propias ideas de Buñuel en torno al carácter
arbitrario y relativo de la moral, las leyes y costumbres que se impone
a sí mismo el ser humano; sin embargo, muchos de los personajes y las
situaciones de El fantasma de la libertad
ilustran también cómo el hombre transgrede constantemente esos códigos
morales que se ha autoimpuesto: la sugerida necrofilia del general francés
al comienzo del filme, la relación incestuosa entre el sobrino
y la tía en la posada, la obsesión casi erótica del prefecto de policía
por su hermana muerta, los monjes carmelitas adictos al juego de cartas,
el asesino serial a un tiempo condenado y celebrado, la relación sadomasoquista
de una pareja en la posada y la enigmática masacre final en el zoológico.
No resulta gratuito tampoco que, hacia el final de
su vida y obra, Buñuel recupere parte central de su herencia surrealista
y vivencias de su propio trayecto vital: muchas de las situaciones que
aparecen en el filme están modeladas a partir del sueño y la pura
imaginación: ese sueño lúcido del hombre que a lo largo de la noche
contempla sucesivamente a un gallo, una mujer de negro con vela y reloj,
un cartero en bicicleta y una avestruz; del recuerdo y la memoria: la
frase que Buñuel pone en boca de un monje respecto a San José y la
oración fue escuchada por el cineasta en un convento de la España
franquista de los años sesenta; de las ensoñaciones íntimas: la historia
de la niña perdida que permanece invisible al lado de sus padres fue
ideada por Buñuel en el Hollywood de los años cuarenta, cuando la
posibilidad de hacer cine era una quimera para el director; o del puro
asombro ante ciertas imágenes de la realidad: los cabellos de la hermana
del prefecto que crecen fuera del ataúd.
En El fantasma de la libertad,
hacia el ocaso de su vida, Buñuel se permite realizar una obra profundamente
personal y libre de todas las ataduras y convenciones estéticas corrientes.
Se trata también de un compendio sumario de todas las obsesiones, temas
y preguntas recurrentes a lo largo de la vida de Buñuel. No podía
ser de otra manera: Buñuel siempre festejó el azar y reivindicó la
imposibilidad de desentrañar el misterio que encierra el universo y
la realidad.
Juan Manuel.
Etiquetas: 1808, Azar, Casualidad, Cine, Convención, El fantasma de la libertad, Goya, Imaginación, Karl Marx, Libertad, Luis Buñuel, Moral, Necesidad, Ocupación napoleónica, Surrealismo.


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